sábado, 10 de enero de 2009

Todo es un interior

“Todo es un interior”.

Alejandra Pizarnik


Las muñecas colgando de las ramas, acostumbrándose a los ojos que no miran, las piernas embarradas, el sol volcado entre las hojas.
Todo es un interior. De la noche salen las bestias aturdidas que me caminan el tiempo. De la noche que es mi noche y la noche de las que soy.
(Se ha cansado de los milagros de su corazón, de la magia de su corazón, de su propia inexistencia).
Quiero caerme en pedazos de ausencias, todas las ausencias que me construyen, a mí, que no soy, que estoy hecha con lo irrecuperable, lo inconcebible, con lo que se deja partir.
(Se está durmiendo y el tiempo le apaga el rostro con sus tambores de agua).
La tierra se sirve de lo más codiciado, la tierra tiene lo que quiere, quiero ser tierra de cementerio.
(Se oscurece, se hace negro silencio su piel de anciana, que nace y muere y nace y muere).
Todo se va, todo da al olvido, todo mira y se dirige al olvido. No verme en el mundo sino como un dibujo tirado por una madre llena de dibujos, una madre dibujada, creada con los lápices del hijo, cansada de dibujos.
(Se va a llenarse de alas pesadas).
Voy a reconstruir mi inocencia.
(Se va y se ve irse y volver, irse y volver, desde sí hasta sí, hasta estar toda desarmada, volcada a sus costados, con el amor latiéndole a carne viva, doliéndole para siempre.
De la certeza de que todo es un interior. Se ha cansado de los milagros de su corazón).

1 comentario: