Antes azul, joven su boca. Subida al lomo de pájaro que el tiempo tiene.
Ayer perpetua regaladora de sílabas que se abrían como hierba en la garganta.
Arroyos ardientes de jardín.
Pero la muerte llega con su bolsa de soledades. Pero mejor llega la soledad con su bolsa de muertes.
Baila su corazón la canción que no debe bailarse. Recuerda la pequeña pobreza de la posesión.
Habrá sabido cuando llegue el silencio.
La deslumbrada no muere con la ausencia. La deslumbrada abre los ojos y los ojos se le vuelcan. En la espera del alimento se despeña blanca y lentamente por la sombra. El corazón lleno de barro.
Todo lo nuevo y lo antiguo, todo lo que es y no, todo hace la maleza en su cuerpo.
En su boca un ángel muerto.
La luna de sus talones amenazando la orilla.
En el agua nace la mañana.
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ResponderEliminartremendo Pame, ansió el libro para poder subrayar tus versos y leerlos leerlos leerlos leerlos hasta que me hagan añicos los miedos.
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